Uber obtiene luz verde para operar en la provincia Argentina de Mendoza

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El mes pasado, Mendoza se convirtió en la primera provincia argentina en permitir la presencia de Uber como servicio de transporte. El Senado provincial votó a favor de la adopción de una nueva ley de transporte (Ley de Movilidad), que por primera vez otorga a las aplicaciones de acoso en Argentina el derecho de operar bajo regulaciones específicas.

Esas reglamentaciones requerirán que los conductores de Uber obtengan un permiso especial, que es válido para particulares y no para compañías; cualquier conductor dado solo podrá obtener un permiso.

Las compañías que hacen escala también tendrán que pagar una tarifa de suscripción, establecida anualmente por las autoridades fiscales de Mendoza (Ley Impositiva). Uber, que no tiene una base legal en la provincia, estará sujeto a un impuesto que totaliza el 1% del costo de cada viaje.

El gobierno de Mendoza, la quinta provincia más grande de Argentina, espera emitir regulaciones para que la ley entre en vigencia en agosto, lo que significa que Uber y otras aplicaciones que andan vertiginosamente podrían comenzar a operar en septiembre.

La nueva legislación ha generado mucha expectación entre los residentes de Mendoza, que ven la llegada de la aplicación como una oportunidad de empleo potencial, así como una nueva opción asequible para moverse. Según el periódico de Mendoza Diario Uno, más de 8,000 usuarios se han registrado en la aplicación en los últimos diez días, una cifra que aumenta en 300 personas por día.

Sin embargo, a pesar del entusiasmo de la población local, las nuevas regulaciones significan que convertirse en un conductor de Uber no es algo que se pueda lograr de la noche a la mañana. El proceso ahora requiere que los solicitantes cumplan con una serie de requisitos, aunque sigue siendo menos riguroso que el procedimiento para obtener una licencia de taxi formal.

En 2016, cuando Uber aterrizó en Buenos Aires, ganó 12,000 usuarios en solo 36 horas. Sin embargo, los taxistas se opusieron fuertemente a la compañía, citando competencia desleal y regulaciones mínimas sobre las operaciones de Uber. Uber no tenía requisitos de seguridad para los pasajeros, ni los conductores estaban obligados a someterse a entrenamiento profesional o pruebas físicas y psicológicas. La compañía también fue criticada por no pagar impuestos. En 2016, Uber fue juzgada como una violación de las normas locales de transporte y trabajo por parte de un tribunal de Buenos Aires; se ordenó a la empresa que desista de las operaciones y los proveedores de Internet se vieron obligados a bloquear la aplicación.

Sin embargo, Uber todavía está presente en la capital argentina. La compañía argumenta que la falta de regulaciones específicas sobre los servicios de transporte no significa que el servicio esté prohibido en Argentina. Uber también afirma que obedece la legislación nacional y paga impuestos.

En Twitter, Uber Argentina aplaudió la nueva legislación. "Felicitamos @MendozaGobierno por alcanzar un consenso. Esta nueva Ley de Movilidad establece reglas claras y abre la puerta a los ciudadanos de Mendoza que buscan mejores soluciones de movilidad y oportunidades económicas. Estamos convencidos de que podemos contribuir al desarrollo de la provincia ".

Obtener la luz verde para operar en Mendoza representa un paso positivo para la empresa hacia regulaciones más claras, pero en el resto del mundo Uber sigue siendo objeto de espinosos debates legales que, junto con numerosos escándalos internos, han empañado su imagen pública.

Recientemente, España ha visto huelgas generalizadas de taxis en Barcelona, adrid y otras ciudades importantes, que continuarán esta semana. Los taxistas se quejan de la competencia desleal de los servicios de transporte como Uber y Cabify, y están tratando de influir en las autoridades para adoptar una nueva ley que vería muchas menos licencias otorgadas a los conductores de Uber (solo una por cada 30 licencias de taxi otorgadas). Las protestas a veces se han vuelto violentas, con huelguistas pateando vehículos de Uber y Cabify y en una ocasión acosando a un conductor de Uber mientras una familia viajaba en el automóvil.

En Colombia, donde Uber ha operado sin regulación desde 2013, ha habido una serie de protestas contra la aplicación, especialmente en Bogotá en octubre de 2017, cuando varios cientos de taxis bloquearon las carreteras principales en toda la ciudad. De todos modos, la aplicación todavía opera en al menos 19 ciudades colombianas.