La curiosidad hace lo humano

Cuando nacemos, solemos sentir una gran curiosidad sobre todo el mundo que nos rodea -los bebés son unas increíbles esponjas de datos- desde el momento en que podemos observar, observar a todos y a todo lo que nos rodea. No podemos tener suficiente, nuestros cerebros se llenan de conocimientos, cómo hablar, cómo actuar, cómo caminar, como ser humano. Simplemente tenemos un agudo sentido de curiosidad.

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Sin embargo, a medida que crecemos, que aprendemos, que la curiosidad se va llenando. Eliminamos bajo nuestra voluntad la curiosidad, no trabajamos más en ella y no volvemos a trabajar, empezamos a pensar en el valor y el costo. Esa curiosidad está ahí, en todos nosotros, simplemente está reprimida.

Para algunos, siempre será valida la frase: "la curiosidad mató al gato", alegando que la curiosidad te meterá en problemas. Algunas organizaciones, escuelas, universidades y empresas desincentivan la curiosidad, la investigación y las nuevas formas de pensar.

¿No es verdad que la mayor parte del avance es el resultado de individuos o equipos que utilizan su curiosidad al máximo para resolver un problema específico? ¿La ciencia no está simplemente autorizada para ser curiosa? De hecho la curiosidad es uno de los principales inquilinos de la innovación: si no tiene curiosidad, es probable que tampoco sea innovador. Si está buscando aumentar la calidad y la cantidad de nuevos productos y servicios innovadores, debe colocar a la curiosidad como la prioridad número uno. 

No hay nada mejor que una fuerza de trabajo impulsada por la curiosidad de mejorar la vida de sus clientes.

via m|nervo